Los ecologistas consideran que se trata de una planificación urbanística "basada en el hormigón y la improvisación"
El colectivo Guelaya-Ecologistas en Acción vuelve a culpar a la “mala” planificación urbanística de las últimas y graves inundaciones registradas en Melilla. Una planificación urbanística, ha dicho, “basada en el hormigón y la improvisación, acompañada del mal cuidado del terreno y la falta de vegetación de la zona circundante del casco urbano”.
Y es que, tal y como aseguran los ecologistas, a las habituales inundaciones de la zona centro de la ciudad se les ha unido en esta ocasión las sufridas en barrios como Huerta Salama y Alfonso XIII, zona gravemente afectadas por las últimas lluvias.
En este sentido, Guelaya ha dejado claro que gran parte de culpa de estas inundaciones las tienen los muros construidos en la base Alfonos XIII por la parte colindante al Camino de Carros y el muro de la Granja Agrícola, una obra que “nuestro colectivo siempre rechazó por no estar ajustado a lo que se supone un lugar natural”.
Guelaya asegurado que todo el agua caída en parte del aeropuerto y el Camino de Carros es encauzada por el muro trasero de la Base Alfonso XIII a la altura de la pista del aeropuerto, hacia el muro de la Granja Agrícola que a su vez lo encauza hacia la Carretera del Aeropuerto y va a parar al real, Carretera de Alfonso XIII y Huerta Salama. Además la Granja Agrícola, que en su origen estaba escalonada para prevenir la escorrentía, “tras el desmantelamiento de ese diseño y debido a su suelo con la mitad de hormigón, evacua el agua hacia su exterior como pudimos comprobar por la gran lengua de agua que salía desde su puerta central”.
En lo concerniente a las zonas no urbanizadas de la ciudad, los ecologistas aseguran que los acopios de áridos, residuos y movimientos de tierra realizados “por doquier sin ningún tipo de planificación” modifican el natural filtrado y evacuación de las aguas de escorrentía.
Respecto al comportamiento de los cauces fluviales, Guelaya asegura que mientras los barrancos y arroyos que conservan su ribera natural han tenido un buen comportamiento, “la parte artificial no tanto, localizando lugares peligrosos que darán problemas en el futuro”.
Para concluir, el colectivo ecologista se ha mostrado convencido de que la administración local “aprovechará esta ocasión para pedir más dinero, más obras y más hormigón al Estado y a Europa, pero nuestra asociación se dirigirá a ellos también para solicitar otra política diferente, orientada a redefinir la planificación del casco urbano, la conservación natural de los cauces, la preservación de la zona rural con una adecuada cubierta vegetal y en definitiva debe buscarse un diseño que se ajuste a la geografía y no de la espalda a los procesos naturales”.
Por Carmen Gaona Sáez/InfoMelilla.com
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